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Jue, 30/05/2019 - 10:32
Rebeca

Amsterdam, la meca de la bicicleta

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    En Amsterdam la bicicleta es el primer medio de transporte

    El día en que en todas las ciudades se circule como en Amsterdam el mundo será un lugar mucho mejor. En Amsteram (así como en Rotterdam, Ultrecht o la mayoría de las ciudades holandesas) basta con pararse en un cruce 10 segundos para comprobar que allí la bicicleta no es moda ni coyuntura, ni siquiera es “un” modo de vida porque es el modo de vida de todos. Forma parte del día a día de cada vecino de la ciudad, raramente alguien usa otro modo de transporte si no es para trayectos que salgan de la metrópolis.

    Un “caos” sólo aparente

    Si habéis tenido la fortuna de pedalear por Amsterdam os habréis dado cuenta de que se rueda a una velocidad considerable, porque, como en cualquier lugar del mundo, sus ciudadanos van justos al trabajo, se dan prisa por volver a casa o llegan tarde a tomar una cerveza con los amigos.

    Son como todos, pero en bici. Así pues, podemos hablar de “tráfico” y además considerable, cuando hablamos de desplazamientos en bici. ¡Y cómo de desordenadamente ordenados son! En los parques, por ejemplo, no hay señales, ni semáforos, ni carriles bici, pero una marea de ciclistas se entremezcla con asombrosa armonía: se incorporan, se adelantan, entran y salen de carriles invisibles pero lógicos para todos, con fluidez y a toda velocidad, la mayoría con respeto y sin agresividad. ¿Qué cómo es posible? Pues, en mi humilde opinión, poco científica pero muy experimentada, porque los beneficios de montar en bicicleta sobrepasan con creces el plano físico y, eso, afecta en positivo a cualquier ámbito del día a día: al creativo, al relacional, al emocional… a todos. Simplemente, somos más felices moviéndonos en bici que dentro de un coche, y eso se nota.

    Pero, como nada es perfecto, entre la maraña de ciclistas que se mueve por la ciudad también ocurren accidentes…

    Tampoco en Amsterdam la perfección existe

    Siempre hay lados oscuros en las utopías sociales del norte de Europa. En el caso de Amsterdam (¡que no de Holanda en general, ojo!) y sus bicicletas, son los accidentes provocados -o acrecentados- por los siguientes motivos:

    1_ El creciente uso de la bici eléctrica

    La bicicleta eléctrica hace la circulación en bicicleta accesible a personas que no usaban bicicleta “muscular”, y que, por tanto, o carecen de experiencia o tienen una cierta edad. La Seguridad Vial recordaba hace poco lo importante que es “reconocer los límites físicos de cada uno” y sugería tomar conciencia de las velocidades que se pueden alcanzar con este tipo de bicicletas.

    2_ El uso del casco

    El casco es un problema. En Amsterdam, la propia Asociación Ciclista prefiere no aconsejarlo “para que la gente no abandone la bici, y se lance al coche, por incomodidad”, así que la solución no es fácil. Solo los niños lo utilizan habitualmente. Esperamos que, a medida que crecen, conserven esa buena costumbre y sean capaces de modificar la tendencia que rige estos años.

    3_ Convivir con las motos

    Otro problema es la congestión de los carriles bici, por los que pasan incluso motocicletas que, aunque habituadas a compartir el espacio con ciclistas, circulan a velocidades de hasta 30 por hora. Y no es nada cómodo para los ciclistas.

    Esperamos que las políticas holandesas pongan pronto en marcha una legislación que revierta la tendencia al alza de estos accidentes.

    ¿Cómo llegó Amsterdam a ser la meca de la bicicleta?

    Amsterdam en concreto y Holanda en general no se han convertido en la meca de la bicicleta espontáneamente. El país cuenta con más de 20 millones de bicicletas activas (¡para 17 millones de habitantes!) y más de 4.500 kilómetros de carriles, pero no siempre fue así. Hace más de 40 años, una crisis de contaminación (menos crítica que las que vivimos actualmente…) hizo que los holandeses, que obviamente no querían eso para las futuras generaciones, tomaran medidas drásticas, eficiente e inmediatas: empezaron a diseñar las primeras políticas para el uso y circulación de bicicletas en el país.

    Es cierto que, en el caso de Holanda, la geografía ayuda, pues es un país extremadamente llano. Pero que no sirva de excusa, y menos hoy, en pleno auge de las bicicletas eléctricas. Debe de ser nuestro ejemplo a seguir. Además, contamos con la ventaja del que va detrás: conocer los errores que allí se han llevado a cabo para no cometerlos aquí.

    No será un camino fácil porque hay demasiados y grandes intereses, pero sirva este post para que recordéis que, sobre vuestras monturas de dos ruedas, estáis forjando un futuro mejor para el mundo.

    Nos vemos por el mundo y nos leemos en el blog.

    By Rebeca
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