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Mié, 10/07/2019 - 18:18
Rebeca
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    Un día en Siena

    un día en Siena en bici

    La Toscana, ¡de cine!

    En un atardecer cualquiera, la ondulante campiña se extiende hasta el horizonte entre viñas y olivares, tiñéndose los verdes y amarillos del tono cálido de la puesta de sol. Es la hora: aparcamos las bicis a la sombra de unos cipreses porque se impone una copa de rosado brindando por ese paisaje toscano, que, como en el arte que embellece sus ciudades y pueblos medievales, todo es perfecto. Los restos de murallas etruscas, los elegantes palacios de piedra y los caminos serpenteantes harán el resto. Esta tierra orgullosa por la que pedaleamos se ha visto sometida, desde hace siglos, a los dictados de la belleza sublime y es, a menudo, marco de cine, a riesgo de desprestigiar guiones y actuaciones, pues por sí misma tendría sentido. Se la jugaron directores y actores con el encantador Arezzo de «La vida es Bella», o con las praderas que perfilaban la casa del protagonista de «Gladiator» (y que se suponía Extremadura). Incluso con la joya italiana que nos ocupa hoy, y que se sitúa a veces, pero siempre erróneamente, a la sombra de Florencia: la Siena de Quantum of Solace, el corazón de la Toscana.

    Siena, el corazón de la Toscana

    Llevamos 6 días de ruta y hemos pasado por Montecatini Terme, hemos visitado Vinci (lugar de nacimiento de Leonardo), hemos trasnochado en Pisa y hemos pedaleado por San Gimignano. Cuando creemos que nuestros ojos no dan para más maravillas llegamos a Siena, y allí la “grande bellezza” se hace ciudad. Esta pequeña urbe que cuenta sólo con 55.000 habitantes se abre al mundo en todo su esplendor, pero, a la vez, recelosa al cambio, sigue profundamente anclada en sus tradiciones. La histórica rival de Florencia, cuyo centro histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad por considerarse la encarnación de una ciudad medieval, está muy lejos de ser una ciudad museo pese a su riqueza arquitectónica, artística e histórica. El motivo: su espíritu activo y «bon vivant», que puede apreciarse en la bulliciosa Piazza del Campo, obviamente, pero también en cualquier terraza de sus angostas callejuelas, frente a un plato de crostini de hígado, de pappardelle con la lepre (pasta con salsa de liebre), pici con trufas negras o un jugoso bistec de chianina, la ternera blanca de la Toscana. ¡No iba a ser la gastronomía menos arte! Como tampoco los es allí el vino. No dejéis de probar un Chianti Classico, nacido de los viñedos que rodean la ciudad y producido en Gaiole, un pueblo cercano.

     

    Como seguro que para disfrutar de la gastronomía no os faltan recursos, igual que no nos han faltado a nosotros, hemos decidido ayudaros con la visita cultural, para que, durante el día que visitéis Siena si hacéis la ruta de la Toscana que os proponemos, no os perdáis ninguno de los lugares imprescindibles.

    Siena, una cuidad monumental

    Aunque Siena sea todo un concentrado artístico, el reducido tamaño de la ciudad permite visitarla en un día. Sólo hay que organizarse bien y anotar “los imprescindibles”. Así, os aseguramos que ese sexto día, en el que allí pernoctaréis, será inolvidable.  

    LA PIAZZA DEL CAMPO. Esta obra maestra del urbanismo medieval, con forma de gran concha, hierve de vida tanto de día como de noche. Al fondo de la plaza surge la fachada gótica del Palazzo Pubblico, sede del Museo Cívico, en el cual se pueden admirar numerosos salones llenos de obras de arte que forman parte de la historia de Siena. Al lado de éste, se levanta, fascinante con sus 87 metros, la Torre del Mangia, que vigila impasible el devenir de la vida. Su curioso nombre (podríamos traducirlo como “Torre del comer, o “del que come” más o menos) deriva del nada humilde sueldo de su custodio y conservador, Giovanni di Duccio, conocido como “comesalario” por amar lo mismo la comida que el despilfarro. Vale la pena subir a la Torre para observar los bellísimos panoramas de la ciudad y de los campos que la abrazan.

    La Piazza del Campo es también el mejor inicio de un paseo por calles empedradas que os harán sentir el latido de la ciudad.

    EL PALIO. No nos movemos aún de la Piazza del Campo para hablaros del Palio delle Contrade o simplemente Palio, la famosa y tradicional carrera de caballos que enfrenta a los 17 barrios de la ciudad. Esta fiesta de origen medieval, espectacular, reúne a miles de personas dos veces por año. Si visitáis Siena el 2 de julio o el 16 de agosto, aunque extrañamente quisierais, no os la podríais perder, porque sus tentáculos de alegría y animosidad se extienden por todas las calles, aunque los jinetes, con sus coloridas casacas, compitan sólo en la plaza. El origen del Palio se remonta a finales del siglo XVI, cuando Papa Pío V decidió prohibir los espectáculos violentos de toros y las peleas so pena de excomunión y el Consejo de la ciudad decidió substituirlos por una carrera de caballos.

    IL DUOMO DELL’ASSUNTA: Sin duda, uno de los templos más bellos del medievo italiano, de estilo románico-gótico y en el que trabajaron artistas de más grande talla. La fachada es única por su belleza e imponencia, fue obra de Giovanni Pisano y se finalizó en 1380. Mucho más tarde lo hizo la totalidad de la Catedral, que en principio se pretendía que fuera la más grande del antiguo occidente: no se llegó a concluir según la previsión porque la terrible epidemia de peste negra que azotó la ciudad causó la muerte de una gran parte de su población y mermó su economía.

    Su fachada, con sus 3 arcos y su rosetón, presenta mosaicos dorados y columnas y esculturas realmente sorprendentes. Los laterales dibujan rayas negras y blancas, los dos colores de la ciudad. En el interior se pueden encontrar otro sinfín de tesoros artísticos, con obras de Pisano, Donatello, Miguel Ángel y Bernini.

    COMPLEJO DE MUSEOS SANTA MARIA DELLA SCALA: Ubicado frente a la Catedral, fue uno de los primeros hospitales del mundo, creado para brindar asistencia a los peregrinos que viajaban a Roma. Hoy conserva testimonios de miles de años de historia, desde los etruscos, romanos, la edad media y el Renacimiento. También encontramos allí el Centro Arte Contemporáneo de Siena, el Museo de arte para niños y el Museo Arqueológico Nacional.

    Que hay mucho más, sí, pero que, en un día, mejor no ponerse más objetivos para disfrutar desenfadadamente del ambiente de la ciudad, también. Bueno, por eso, y por no sufrir un irremediable síndrome de Stendhal.

    Nos vemos por el mundo y nos leemos en el blog.

    Rebeca

    By Rebeca
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