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Jue, 19/09/2019 - 15:34
Rebeca
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    Los Alpes Julianos

    Alpes Julianos

    Al este de Italia y al sur del Austria de los compositores, los altivos Alpes empiezan a suavizarse, haciéndose más humanos, ofreciendo sus cimas a las miradas de los hombres del valle. Eslovenia tiene la fortuna de hacerse dueña del sector más accesible, y no por ello menos bello, de la cordillera alpina: los Alpes Julianos, la postal perfecta que nos acompañará, de fondo, durante nuestra ruta en bici por Eslovenia.

    Eslovenia, la bella y desconocida dama del Mediterráneo

    Hay destinos maravillosos cuya fama les precede. No es el caso de Eslovenia, porque, aunque maravillas le sobran la mires por donde la mires no es un destino que destaque por lo que de él se habla (aunque esto, últimamente, está empezando a cambiar). Sobre el motivo no tenemos ni idea, pero ¿sabéis qué? ¡Nos encanta la discreción de Eslovenia! Y es que así, nuestra pequeña joya del mediterráneo, abrigada por los espectaculares Alpes Julianos y cuya cultura ha bebido de fuentes austrohúngaras y venecianas, sigue manteniendo algo que nos enamora y que pocos países son aún capaces de ofrecer: la capacidad de sorprender. Por eso, cuando algunos de nuestros viajeros parten rumbo a nuestra ruta por Eslovenia -la Ruta Esmeralda-, nos miramos con picardía, cómplices, como diciéndonos con los ojos, pero sin querer que lo sepáis aún: “van a alucinar”.

    Los Alpes Julianos: la postal de fondo de la Ruta Esmeralda

    Las llanuras pantanosas que rodean Ljublajana, la capital eslovena y una de las capitales europeas más hermosas, fueron otrora un gran lago que se secó dejando tras de sí un paisaje de lo más pintoresco y rico en flora y fauna. Toda esta belleza está abrazada por los Alpes Julianos, una imponente muralla montañosa que supone una frontera natural entre Eslovenia y sus vecinos italianos y austriacos. Estas montañas son hoy uno de los principales reclamos del país, especialmente para los más deportistas, ya sean senderistas, esquiadores, amantes del kayak o el rafting en aguas turquesas o, por supuesto, ¡ciclistas!

    Durante buena parte de nuestra travesía por la antigua ruta comercial hoy conocida como Ruta Esmeralda, tendremos los Alpes Julianos como telón de fondo, deleitándonos con sus pueblos de genuino sabor alpino, sus lagos vítreos, castillos soberbios colgados en los acantilados y los bosques caducos que reinan en sus valles.

    La mayor parte de la extensión de los Alpes Julianos está protegida bajo la denominación de Parque Nacional de Triglav, y se la considera uno de los pulmones más importantes de Europa. Su cima más alta, y del país, es su pico homónimo, el Pico Triglav, imponente, casi siempre nevado, coronando de blanco un paraíso verde. Lo veréis, porque se hace ver. Se dibujan en sus faldas ríos y lagos. Los lagos más grandes son el salvaje Lago de Bohinj y el idílico Lago de Bled, en cuyo centro se alza la única isla natural de Eslovenia. Y los ríos siguen su descenso por las montañas color esmeralda hasta el Adriático, como nosotros hacemos en nuestra ruta.

    La historia de los Alpes Julianos, manchada de sangre

    Fue el mismísimo Julio César el primero en darse cuenta de la importancia estratégica de este macizo montañoso, cuya geografía abrupta separa el centro de Europa del área balcánica. Con la ambiciosa idea de conquistar la Dacia en mente, mandó a fundar la ciudad de Forum Julii (actual Fruili, en Italia) en uno de los pasos de montaña, para controlar la zona. Fue el primer paso de la Conquista de la Dacia que se produciría en los siglos siguientes. Aquel gesto dio nombre a esta parte de la cordillera alpina; Alpes Julianos.

    Pero lo mismo que fue una puerta de entrada de Roma a la Dacia, lo fue, siglos más tardes, para las invasiones bárbaras: desde entonces, y hasta la primera guerra mundial, los Alpes Julianos han sido una zona de conflicto. Las batallas libradas en la I Guerra Mundial entre miles de soldados italianos y austrohúngaros fueron el último capítulo sangriento de estas montañas que hoy, dejando que el viento frío se llevara sus tristes memorias, nos muestran la belleza a la que ni en las épocas más crueles renunciaron.

    ¡Qué menos que hacerles honor en nuestra ruta por Eslovenia!

    Nos vemos por el mundo y nos leemos en el blog. 

    By Rebeca
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